El/la CoPa se considera una figura transversal con capacidad para cumplir diferentes roles que ha de tener formación en técnicas de mediación, terapia familiar y de trabajo social siendo incompatible simultanear funciones.

Se ha realizado en este país una labor muy importante para delimitar la tarea del profesional de la Coordinación de Parentalidad, concluyendo que el rol principal de esta figura es realizar intervenciones eficaces en casos de conflictividad crónica. Existen tres razones para introducir la figura del CoPa (D’Abate, 2013) en los juzgados canadienses:

  1. Por un lado, los conflictos graves entre los progenitores ponen a los menores en una situación de riesgo destruyendo los beneficios que se tenían a nivel familiar.
  2. Por otro lado, recursos como las evaluaciones periciales o las derivaciones terapéuticas de los hijos/as no se muestran como suficientemente efectivas cuando los progenitores se encuentran en una situación de conflicto continuado.
  3. Por ultimo y no menos importante, las familias que se encuentran en una situación de elevada conflictividad utilizan muchos recursos (protección de menores, mediación, consultas a expertos..) aunque a su vez también inician numerosos procedimientos legales, con el elevado gasto que esto supone.

Desde el año 1990, década en la que la figura empieza a surgir y hasta la actualidad, sólo es posible que los jueces recomienden a los padres que busquen estos servicios de coordinación de parentalidad por su cuenta, en aquellos casos en que parece poco probable dichos padres puedan llevar a cabo el plan de parentalidad o cumplir un mandato judicial relacionado con el cuidado de sus hijos/as. Una iniciativa similar se puede realizar a su vez sin la intervención del juzgado. Por ejemplo, que los padres y sus abogados, de manera conjunta, acuerden de manera voluntaria aquellos servicios de coordinación de parentalidad que les son necesarios.

Referencias:

D’Abate, D. (2013): Entrevista a Dominic De Abate director del Consensus Mediation Center de Montreal.