En ACOPAR luchamos por una parentalidad responsable y beneficiosa para los hijos/as, sabiendo que son ambos padres los que mejor conocen los puntos más delicados respecto a su cuidado y atención. Desde este conocimiento, el/la Coordinador/a de Parentalidad interviene ayudando a concretar acuerdos adaptados a sus necesidades específicas y/o si el conflicto ya está enquistado en el tiempo, buscando la mejor forma de frenar su escalada, proponiendo en ambos casos un Plan de Parentalidad consensuado por las partes.

Tras un divorcio realizado de mutuo acuerdo, los/as hijos/as suelen adaptarse sin demasiadas complicaciones a su nueva vida. Sin embargo, cuando la ruptura de la pareja es contenciosa, esta se extiende a la familia, siendo los niños/as los más perjudicados, ya que se ven inmersos en una situación que no han decidido y que les supone ser el centro de una lucha que no entienden. ACOPAR trabaja para concienciar a la sociedad de la importancia de no hacer del divorcio una batalla en la que las posturas parentales sean enfocadas desde ganar o perder sino desde una transformación para el beneficio común de todos los miembros de la familia, especialmente de los más pequeños/as.

ACOPAR quiere fomentar el diálogo y la comunicación, la resolución de las disputas más íntimas desde la conversación y el apoyo, aportando calma y opciones posibles, sensibilizando a las parejas en crisis del cambio que están gestando, buscando minimizar la judicialización de sus asuntos privados.

En un divorcio intervienen diferentes profesionales: abogados/as, jueces, orientadores/as, profesores/as, médicos/as, psicólogos/as… En ACOPAR sabemos que es muy importante trabajar de manera coordinada para minimizar el impacto de la separación de la familia desde la intervención multidisciplinar buscando establecer las sinergias necesarias. Además, consideramos importante desarrollar y promocionar la coordinación de las entidades que trabajan en pro de los/las menores en situaciones de crisis familiar.

ACOPAR garantiza la profesionalidad de sus miembros y de sus servicios. Sabemos que en muchos casos, un divorcio conlleva una gran dosis de dolor y vulnerabilidad. Se añade además la incertidumbre de padres e hijos/as sobre el futuro que les espera, y el desconocimiento sobre qué derechos y responsabilidades deben ser considerados a partir de ese momento. La calidad de este futuro familiar dependerá en gran parte de la gestión de las emociones, de los acuerdos alcanzados y de la percepción de control en el proceso de divorcio.

La figura del/la Coordinador/a de Parentalidad es reciente. Desde nuestro punto de vista se vuelve prioritario para su constante mejora, realizar estudios de investigación de la evolución del trabajo de esta figura, con el objetivo de obtener datos estadísticos que permitan detectar y anticipar futuras incidencias. Velamos porque la Coordinación de Parentalidad ocupe el lugar social y profesional que le corresponde, como gran defensora del bienestar de los hijos/as que son la sociedad del futuro.